Blogger Template by Blogcrowds.

Mostrando entradas con la etiqueta La turista accidental. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta La turista accidental. Mostrar todas las entradas

lunes, 20 de junio de 2011

Dresde



Llegó en el momento oportuno, justo cuando más necesitaba poner distancia entre la que ha sido mi vida hasta ahora y la recién inagurada, en el punto de inflexión.

jueves, 30 de septiembre de 2010

sábado, 18 de septiembre de 2010

lunes, 12 de abril de 2010

Esperando un respiro.

Este año está resultando un poco denso en cuanto a obligaciones.
Al cambio laboral y la familia, que siempre ocupa mis pensamientos, se han añadido los cursos de formación continuada, la acreditación profesional, talleres de Hipertensión Pulmonar y demás pequeñas cosas que no han propiciado que me prodigara el el mundo de la Red tanto como solía o como me gustaría.
Así que aprovechando unos de los escasos fines de semana de descanso coincidentes con el Clon tiré de éste, liamos el petate y nos fuimos de excursión por uno de los parajes más bonitos que tiene Andalucía: la sierra de Aracena y los Picos de Aroche.
En esta ocasión no hemos entrado en la famosa gruta (que ya conocemos de anteriores visitas) sino que nos hemos dedicado a hacer senderismo, a buscar las formaciones cársticas, a soñar entre las ruinas de los castillos de la línea de litigio lusa-castellana y a comer y descansar todo lo que nos pidiera el cuerpo.
Y como siempre, aprovechamos la ocasión para recolectar un montón de bonitos recuerdos.

jueves, 17 de diciembre de 2009

Crónica de un finde anunciado.


No pretendo presumir de annus horribili en exclusividad ¡válgame el cielo tamaña insolencia! pero después de las incómodas vivencias con que el 2009 ha tenido a bien regalarme no podía sino compensarme acabando el año con una celebración llena de entusiasmo y alegría.
No ha sido más que una reunión de buenas amigas que se quieren mucho y se ven de higos a brevas, pero en su modestia ha radicado su grandiosidad, porque sin proponerlo ni planearlo el fin de semana nos ha salido redondo.
Muchas gracias a Cris, Dhwilinel, RedSonja y Amilos por su visita. Muchas gracias también a Jose por compartir la responsabilidad del cicerone y por fregar la olla de los espaguetis. Y gracias también a Seni por sus anécdotas que siempre nos hacen reír. Y un beso para Víctor, al que conocimos por fin.

Hemos tenido de todo: enormes abrazos de reencuentro, comida casera, música, dulces tradicionales, charlas infinitas, dolor de pies, visitas culturales y muchas horas de coche.

El Viernes, por ser día de llegadas escalonadas, nos quedamos en Sevilla paseando por sus calles iluminadas con la ilusión de las Navidades venideras, aunque previamente pudimos degustar un perfecto almuerzo casero improvisado sobre la marcha. El tiempo fue benévolo y disfrutamos de las calles llenas de gente, alegría y enormes paquetes de regalos. Entramos en las confiterías más tradicionales y no nos fuimos con las manos vacías.
Llamadas al móvil, citas y aeropuertos, y a la hora de la cena todos estábamos cálidamente acomodados frente a una buena colección de platos exquisitos.
Por cierto, que me estoy pensando seriamente la idea esa de abrir un blog de recetas entre todos, jeje.

El Sábado amaneció soleado aunque frío. Tiramos millas en la Manzanita y más pronto que canta un gallo nos plantamos en Córdoba Sultana.
Impresionante la visita a la Mezquita. Casi toda la mañana se nos fue en su contemplación. Pero el hambre azuzaba y en plena Judería gozamos de las delicias de la comida mozárabe más tradicional en un precioso patio ajardinado (Dios bendiga las estufas) y acabamos con unas degustación de dulces y tes en uno de los lugares más bonitos de la capital.

Nuestro recorrido por las estrechas callejuelas nos llevó a través de las tres culturas convergentes en la ciudad: la romana, representada por el estoico Séneca; la musulmana con su más flamante representante Averroes ;y judía, con la influencia universal de Maimónides.
El frío del ocaso se nos echaba encima. Era hora de volver.
Conseguimos ¡oh, milagro! reserva para cenar en un sitio céntrico y de vuelta a llenar las barriguitas.
No tuvimos mucha suerte con las copas. A pesar de que conseguimos un lugar donde aposentarnos, se trataba de la azotea del hotel Eme Fusión desde donde gozábamos de la mejor vista sobre la Catedral y la Giralda casi tanto como del relente nocturno que nos obligó a huir del frío.

El Domingo se presentó gris y desapacible. Tal vez no fuera el mejor día para visitar el Parque de María Luisa y el Museo Arqueológico, pero no nos podíamos perder la exposición del Tesoro del Carambolo, máxima muestra de la cultura tartésica de la zona.
Además, mal que le pese a Red, visitamos salas y salas de restos romanos. A ver ¿qué esperabas encontrar en la mismísima cuna imperial de Trajano y Adriano?

Las horas de salida estaban escalonadas, así que un bocado rápido en el Vip's (que parece haberse convertido en tradición de las quedadas, jeje) y a llevar a Cris a la estación de tren.
Como siempre, la despedida fue emocionada. Nuestras manos no dejaban de decir adiós mientras Cris se hacía cada vez más pequeñita.

Necesitábamos entrar en calor urgentemente. Puesto que Red y Dhwi no se iban hasta las nueve de la noche llegó la hora de despedirnos también de Amilos y Jose.
Nosotras tres nos dirigimos a casa para una merienda reparadora (¡y otra vez comiendo!).
Nos sentamos a ver una peli. Se trataba de un capítulo dirigido por Tim Burton de una serie de cuentos infantiles producida por Shelley Duvall (la canija llorona de El resplandor) Lo más flipante fue distinguir el estilo burtoniano entre toda la estética Kitsch y ochentera de la peli.
La experiencia no tiene comparación.

Llegó la hora de la despedida definitiva: se fueron las chicas y creo que por fin me senté a descansar en condiciones por primera vez en todo el finde. Pero mereció la pena la paliza. Palabrita.

¡Ah, antes de que se me olvide!
Cris, Dhwi:
QUEREMOS VER LAS FOTOS YAAAA...

martes, 1 de septiembre de 2009

¡Que no nos pase de ná!





Nos vemos a la vuelta de las vacacioneeeeeeeeesssss...!!!

lunes, 22 de septiembre de 2008

Desde el Norte, con Amor (III)

Mens sana




El Ocaso se acerca



Hacia Lalín





Panorámica desde el faro






Rosa de los Vientos







Torre de Hércules








Detalle de farola




A Coruña: Playa de Riazor





El fantasma del Parador




Patio Hostal dos Reis Católicos









Santiago desde el Parador











domingo, 21 de septiembre de 2008

Desde el Norte, con Amor (II)

Iglesia de San Fructuoso (detalle)
Pazo de Raxoi.

Costa da morte.


Para Noia



Faro de Fisterra




En el Finis Terrae





Hórreo






Muro







Iglesia de Aguas Santas








Cruce de caminos









Padrón: puente del Carmen











sábado, 20 de septiembre de 2008

Desde el Norte, con Amor (I)

Catedral de Santiago: fachada norte



Detalle



Detalle




Catedral de Santiago





Casa Lis: fachada principal






Fachada Universidad de Salamanca: detalle







Convento de las Úrsulas: torreón








Casa de las conchas: detalle









Catedral nueva










Convento de San Esteban











Placa












Una calle de ensueño














viernes, 19 de septiembre de 2008

Sand In My Shoes

Mágica, soleada, imprevisible, divertida, majestuosa... así es como quiero guardar en mis recuerdos esta última semana.

Hacía muchos años que el clon y yo no disfrutábamos de uno de los placeres que más a menudo compartíamos: la aventura de montarnos en el coche, improvisar una ruta sobre la marcha y lanzarnos al camino.
Perdernos por bosques en penumbra, descubrir la maravilla de unas piedras milenarias, maravillarte con el reflejo del mar al doblar una curva, encontrar ese lugar recoleto de exquisita gastronomía...Volar con la mente y con el cuerpo.

Este año hemos satisfecho una pueril ilusión pero no por ello menos intensa: atravesar la península de Sur a Norte, cruzando todos y cada uno de los rios de la vertiente atlántica,y poner el pie en el extremo más alejado del "mundo conocido": el Finis Terrae, a partir de la cual sólo hay monstruos.

Pero todo se acaba, y así debe ser. Los recuerdos magnifican lo efímero, y los mios ya están atesorados en ese rincón especial.

Hoy estoy muy cansada, pero prometo poner una crónica fotográfica digna.
Hasta mañana...






¿Quieres oirla?

lunes, 1 de septiembre de 2008

Desidia


¡Y por fin llegó mi hora!

Mientras repaso las maletas por última vez, compruebo la documentación y ultimo los detalles finales no dejo de imaginarme en los brazos del dolce far niente, en la pereza de hacer sólo lo que el cuerpo pida, en la languidez de la estación que agoniza.


Se me viene a la cabeza una estúpida cancioncilla de Objetivo Birmania, muy popular allá por su época.

(¡Dios! y pensar que las Birmettes eran el paradigma venal de los 80...)


Hacemos un paréntesis y nos vemos, con las fuerzas renovadas, en dos semanitas.


Hasta entonces...¡AU REVOIR!
Conil y Santiago de Compostela me esperan...


miércoles, 2 de julio de 2008

Escuela de Calor

Treintaysiete grados y la calle sigue ardiendo al sol de poniente.
Pero no me voy a quedar para verlo.
No al menos en el par de días que dura la ilusión de unas buenas merecidas vacaciones adelantadas.
Aún no sé qué me depara este verano.
Pero, de momento, le voy por la mano. Por mucho que ganar sea tentar la otra cara de la suerte.


¿Quieres oirla?

viernes, 6 de junio de 2008

Holiday


¡Estoy cansado, Gandalf! Sé que no lo aparento, pero ya lo siento en mi corazón. Me siento frágil, disperso como mantequilla untada sobre demasiado pan. Necesito vacaciones. Unas buenas vacaciones, y no espero volver. La verdad, no pienso hacerlo.
Así hablaba el viejo Bilbo. Y aunque no es exactamente el caso, yo también siento en mi corazón que necesito una vacaciones. Unas buenas vacaciones de responsabilidades, sustos, enfados, reclamaciones y decepciones.
Es mucho lo que llevo sobre mis hombros, y es obligado que comience a desprenderme de algunas cargas.

Por lo pronto, me conformo con desaparecer el fin de semana a un lugar donde seré yo a quién cuiden, a quién mimen. De momento, no suena nada mal ¿verdad?

Trataré de poner la mente en orden, de vaciarme de toda mala sensación, de disfrutar del momento y a la vuelta...ya veremos.

¡Nos vemos el Domingo!



¿Quieres oirla?

viernes, 2 de mayo de 2008

Postcards from the Edge


Hola, cariño. Acabo de salir y ¡ya estoy echándote de menos!
Es una pena que no hayas podido acompañarme, pero como lo prometido es deuda aquí vas a ver, a través de mis palabras, todas las cosas que no hemos compartido estos días.

Día primero:

Y bien, conociendo mi proverbial mala suerte ¿te imaginas qué nos pasó?
Pues efectivamente: de nuevo la huelga de controladores franceses.
Estábamos sentados en el avión cuando los altavoces anunciaron que debíamos permanecer en Sevilla. Creí que se me caía el alma a los pies, pero inmediatamente aclararon que sería un retraso temporal.
La verdad es que estuvimos hora y media encerrados en esa estrecha matriz de aire artificial hasta que creí que ya no lo soportaba más. Afortunadamente no pasó de ahí y pude disfrutar relajadamente del vuelo.

Londres es espectacular de madrugada. Sus calles, iluminadas y desiertas, hacen que parezca una ciudad fantasma. El avión del aeropuerto nos dejó en Marble Arch donde es más fácil encontrar un taxi libre. De allí a Paddington (no te lo he dicho, pero es el osito del cuento de Michal Bond) no tardamos ni un cuarto de hora y aún así eran las cuatro de la mañana cuando nos acostamos. Reventados pero felices.

Día segundo:

¡Ay, dios! Suena el reloj y no son las ocho de la mañana. Hoy hay que ponerse guapa porque vamos a ir de compras por la zona más comercial de la ciudad. Pero primero, repongamos fuerzas: jaja, llevo soñando desde que me acosté con ese desayuno fantástico. A pesar de que el café no es el punto fuerte de los hijos de la Gran Bretaña, las dos tazas y las tostadas despejaron el cansancio.

¡Que ilusión me hace tener mi propia Oyster Card! Ya sé que es pueril, pero los turistas te miran con respeto cuando creen que eres un residente local.
Es curioso lo rápido que el cuerpo recuerda las rutinas antiguas: ni un problema para desplazarme el el metro.

Oxford street está tan abarrotada como siempre. Hay tantos escaparates, tantas ofertas, tantos colores llamativos que la mirada no descansa. Zapatos, ropa, gafas, juguetes, joyas...Pide lo que se te antoje y se te dará la oportunidad de adquirirlo.
Para hacer más amenas las compras, siempre hay algún músico ambulante o un puesto de frutas o dulces en el camino.
Esta vez hemos hecho un descubrimiento: Thorntons. Es una tienda exclusiva de chocolate de diseño. Y ¿sabes qué? Esta vez decidí sucumbir a la tentación.

La hora del almuerzo se acerca, así que nos dirigimos al Argyll Arms. Ya sabes, el pub que solemos frecuentar. Ya estaban decorándolo para el partido que se iba al celebrar al día siguiente, y el ambiente era bastante festivo.
La comida fue una delicia, y tras un café nos dirigimos al hotel a descansar un rato.

A las siete de la tarde debíamos estar en el teatro para recoger las entradas del musical. El New London Theatre está en Covent Garden, así que salimos con tiempo para recorrer un poco las calles de ese hermoso barrio.

Como ya sabes, la obra que íbamos a ver era Gone with the Wind.
El escenario nos impresionó vivamente. Estaba diseñado de manera que toda la sala parecía un salón confederado, y los actores corrían y bailaban sobre rampas dispuestas entre el público.
Los actores cantaban muy bien, y hay un pr de solos que me pusieron los pelos de punta, aunque me parece que esta obra no va a ser de las que triunfen 20 años. Pero como diría el gran Rhett, "Frankly, my dear, I don't give a damn".

La cena fue ligera, ya que arrastrábamos el cansancio de dos días. Así que por hoy se acabaron las ganas de continuar y nos acostamos relativamente temprano.

Día tercero:

El plan del día empezaba con la tan deseada excursión a Cambridge. El tiempo acompañaba, así que partimos felices hacia King's Cross para coger el tren.
Por supuesto, nos paramos en el famosísimo Andén 9 y 3/4 para la foto friki del día, jeje.

Cambridge es una ciudad maravillosa. Con sus más de 30 Colleges se ha convertido en una de las ciudades universitarias por derecho propio.
Después de visitar el mercadillo nos acercamos al King's College para conocer su famosa capilla. También pudimos visitar los jardines del Trinity College y los puentes sobre el rio Cam, bajo uno de los cuales nos sentamos con la multitud de estudiantes que disfrutaban del sol primaveral.

Almorzamos en el Eagle, en cuya fachada una placa recuerda que fue allí donde Watson y Creek notificaron su descubrimiento de la doble hélice del ADN.

Recorrimos paseando las maravillosas calles de la ciudad hasta que se acercó la hora de volver.
Cuando llegamos a Londres aún era temprano, así que decididamente se imponía el preceptivo paseo por Picadilly Circus, Shaftesbury Avenue (donde por cuestión de minutos no pudimos ver a Ralp Fiennes que actuaba en una obra de teatro), Chinatown (cena en un chino, of course), Leicester Square (la cuna de las premieres cinematográficas) y el Soho (y sus antros de perdición, jeje)hasta Totemham Court Road.
Durante este paseo pudimos comprobar cómo el gótico-siniestro-punk español se queda en pañales. Las ropas, los maquillajes, las lentillas, las tiendas y escaparates...Entramos en una de las tiendas de vanguardia y aproveché para comprarle a Ana el regalo de su cumple. Espero que le guste, jajaja, porque me parece que hasta para ella va a resultar un poco excesivo.

¡Ah! Se me olvidaba. Entramos en el Planet Hollywood y he hecho las fotos que me pediste: el látigo de Indiana Jones, el garfio del Capitán Hook y el cyborg de Terminator.

La peña va bolinga perdida por la calle, y yo, que parece que me ha mirado un tuerto, tengo la inmensa suerte de que todos los borrachos caigan a mis pies.
Para colmo, el metro se detiene a una parada de Paddington, dentro de los claustrofóbicos túneles, y tenemos que esperar a que nos arreglen la avería. A la salida, un camión de bomberos nos recibe, aunque nadie da explicaciones.
Cuando llegamos a la plaza donde está el hotel un montón de luces azules nos avisa de que algo más ha ocurrido: un pub destrozado y media calle llena de escombros por la pelea entre los seguidores de los dos equipos que han jugado esta tarde, Chelsea y Manchester, creo. Ocho furgonetas de la policía, dos equipos de la científica, 100 metros cuadrados de acordonamiento y montones de turistas haciendo fotos como posesos.

De todas formas el día ha estado genial. Tengo ya guardados en la maleta mis imanes de Cambridge, tu camiseta de Los Ramones y una sorpresa cantidad de curiosa que te tengo reservada.

Día cuarto:
Qué pena que nos tengamos que ir hoy. Parece que los ánimos han contagiado el ambiente porque el cielo está gris y está empezando a amenazar la primera lluvia del día.

El recorrido para hoy parte de Saint Paul Cathedral, atravesando el Millenium Bridge hasta la Tate Gallery para ver algunas de las exposiciones de arte moderno.
Conociéndote como te conozco, te he traido un souvenir que te va a encantar.

No teníamos mucho tiempo más, así que no podemos dejar de despedirnos de Westminster, su Abadía y el Parlamento con el Big Ben.

Salimos corriendo para Victoria coach Station, y a pesar de que encontramos unas pocas de manifestaciones por la calle, llegamos a buena hora para subir al autobús del aeropuerto.
Pero...¡naturalmente! Había problemas con los transportes. Los nervios nos comían, los empleados no aportaban ninguna explicación satisfactoria y el tiempo corría en nuestra contra. Después de dos horas retenidos, subimos al autobús con la fatalidad de saber que no llegaríamos a tiempo.

¡Menos cuarto! Aún nos queda un cuarto de hora para que salga el avión. Pero a pesar de que contamos con la inmensidad de los pasillos de Stansted lo que nos detuvo fue la parsimonia de los empleados del control de equipajes. Cuanto más se demoraban en registrarnos las maletas más rígido se hacía el rictus de mi cara.
Ni Forrest Gump hubiera llegado a tiempo. Lo más frustrante fue ver cómo cerraban la puerta de embarque en nuestras narices.
Nadie a quien reclamar. La única opción fue buscar un nuevo vuelo.
Afortunadamente al día siguiente partía un avión hasta Sevilla a las siete de la mañana. Así que para acortar los tiempos de espera decidimos quedarnos a pasar la noche en el Radisson del aeropuerto. Que por cierto, tiene en su vestíbulo una torre de vinos por donde una chica trepa cual Ton Cruise en Misión Imposible.

Una vez que estuvimos instalados, y con la tarjeta de embarque asegurada, nos pudimos relajar. La categoría del hotel es de lo mejor que yo he visto en Inglaterra, así que ya que no tenía más remedio que quedarme allí esa noche aproveché para darme un largo baño de espuma, envolverme en el mullido albornoz y aprovechar que pasaba una noche completamente sola para disfrutar de las libertades que supone que nadie te vea. O sea, pasearte en cueros por la habitación y dormir desnuda bajo el enorme edredón de plumas, jajaja.

Día quinto:

A las cuatro habíamos encargado el desayuno. Y desde luego, allí había comida para un cuartel. Pero como no sabía cuándo iba a tener la oportunidad de comer otra vez, probé de todo un poco. Total, ya tendré tiempo de volver al régimen.

El embarque ocurrió sin percances. Pero cuando llevábamos una media hora de vuelo, el azafato solicitó por la megafonía la presencia de un médico o enfermera.
¡Jo! 25 años de profesión y creí que estas cosas sólo pasaban en las pelis.
Para variar, sólo yo estaba cualificada para atender una emergencia. Menos mal que no fue nada grave, porque el avión carecía de cualquier tipo de asistencia.
Una pasajera se había desplomado en el pasillo al levantarse. Y yo, que conservo la sangre fría para actuar en las situaciones de emergencia, rápidamente me puse a dar órdenes para acomodar a la chica y atenderla. Todos los síntomas apuntaban a una lipotimia por hipoglucemia de estrés. Así que con la postura correcta, abrigándola, dándole agua y caramelos conseguí que mejorara.
Por supuesto, el resto del vuelo lo pasé a su lado vigilándola, acompañándola e interesandome por su salud, y no desembarqué hasta que el equipo de la ambulancia del aeropuerto la atendió después de escuchar mis explicaciones, y comprobar con datos fiables que se encontraba mejor.
Menos mal que los tripulantes del avión se portaron amablemente con nosotras y estuvieron todo el vuelo pendiente de nuestras necesidades.

En fin, creo que la mayor alegría del día fue saber que estarías allí esperando para recogerme.
Sé que me has preguntado qué tal me lo pasé. Que te he enseñado las fotos y los regalos. Que te he bailado los números del musical. Pero estas postales son las que a diario te enviaba en mi cabeza, para que no me echaras de menos.

¡Oh! Me encanta la canción que me has buscado. Ahora mismo la añado a esta corespondencia.




¿Quieres oirla?

domingo, 22 de abril de 2007

Last train to London



Ya quedan menos de dos semanas. Un viaje fugaz y de nuevo la sensación de estar enamorada.
Siempre tuve el capricho de viajar, pero si hay una ciudad que me ha conquistado es la capital de Támesis.
No hay año que pueda resistir la tentación de visitarla aunque sea brevemente; nunca me canso de la grandeza de una ciudad que te trata con la mayor aceptación, dónde todo el mundo tiene cabida.
Tanto da pasear por Oxford St. como por el mercadillo de Candem Town, comer en un pub de la city o en un multirracial de Bayswater, subir al tube bajo la persistente melodía del altavoz que anuncia sin descanso: Mind the gap...
Este año el clon no se ha animado a acompañarme. Lástima. Sin embargo, nada podrá enturbiar la ilusión de reencontrarme con mis viejos conocidos de piedra.
¡Londres, allá voy!


¿Quieres oirla?

Compañeros de viaje