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jueves, 24 de enero de 2013

Bienvenidos a la "Choni Fashion Week"

Si hasta hace pocos años la palabra mágica de un vestuario que se preciara era "rebajas", las últimas tendencias han adoptado como estandarte la marca "mercadillo". Lo que antes se consideraba una excursión para agenciarse las toallas de Portugal, la gallina-galletero de cerámica o los pañitos de croché multiusos (que lo mismo valían pa la tele que pa un roto en el brazo del sofá) ahora es la máxima expresión del consumismo. Así cualquiera estrena ropa. Y ya no nos extraña nada ver a las chonis de medio pelo (y no tan chonis, oiga, dirá usted) estrenando a diario alguna maravillosa prenda de "Vitorio y los chinos" o de la "Boutique calé".
Y esto pensaba yo el otro día mientras esperaba la cola para gestionar unos documentos en un banco de esos que son "tan amigos" (que cualquiera diría que los bancos gobiernan con el nuevo despotismo ilustrado: todo lo del pueblo, pero sin el pueblo).
El caso es que mientras aguardaba tuve ocasión de ver salir varias veces a la interventora del banco, que andaba atareada en cumplimiento del deber. No es que no pudiera fijarme, todos lo hicimos, porque la muchacha llevaba unas plataformas de vértigo, camiseta steampunk y unos legguins de los que yo llamo  de "insert coin" (es que los mires por delante o por detrás, siempre encuentras la ranura).
Muchos de los caballeros presentes estaban encantados, claro que sí. Pero yo (palabritadelniñojesus que no soy tan cotilla) ni siquiera me había formado una opinión. Hasta que llego el momento glorioso... Suena una musiquilla de teléfono y la moza se saca la Blackberry ¡del canalillo!
La realidad me golpeó de forma brutal: Adiós al glamour del chándal y los tacones (por cierto, ya me hubiera gustado saber qué pensó la Martirio al ver los elegantes chándales del equipo olímpico español. La lencería de La Perla ha muerto. Vivan los tangas de "¡diez a cincueros!".

Edición de última hora; si me faltaba poco por ver, hoy he completado el cupo: Estética punk por arriba (parietales rapados y chupa de pincho), falda elástica de brillos tornasolados, media moradas tupidas y botas de motero y, como complemento estrella ganador del premio "Antes muerta que sencilla", polainas (sí, sí, como leen) de cuadros escoceses. ¡Alucina, vecina!

viernes, 9 de noviembre de 2012

Smoke gets in your eyes

Nunca te lo había contado pero, entre todos los recuerdos triste y felices, hay uno al que le tengo especial cariño y con el que -no sé por qué- llevo soñando una temporada.
 Yo tendría unos cinco o seis años y papá y tú os arreglabais para ir a una de aquellas cenas con los compañeros del trabajo. Estabas peinada, maquillada y en combinación mientras te dabas el último vistazo al espejo del cuarto de baño. (¡Oh, sí! es una estampa taaan sesentera...). Y entonces lo recordaste: sacar del cajón el paquete de Dunhill mentolados que papá te había traído en su último viajes a Canarias.
 Tú no fumabas de forma habitual y estoy casi segura que ni siquiera te tragabas el humo, pero los exquisitos cigarrillos verdes de dorada boquilla eran el complemento perfecto para las fiestas. Así que pusiste la caja esmeralda junto al bolso.
 Aunque la insistencia infantil puede ser un arma de convicción terrible: sacaste un pitillo y te pusiste a fumar. Recuerdo con cariño como el sofisticado aire de femme fatale se evaporó cuando guiñaste los ojitos y parpadeaste rápidamente para no estropear tu maquillaje. Y una sonrisilla infantil iluminó tu cara.

 Así que con permiso de las violetas de Cecilia y en flagrante delito (sí, ya sé que tu canción favorita era "Only you")esta es la canción que me viene más a la cabeza cuando tu recuerdo me abruma.

  ...Now laughing friends deride 
 Tears I cannot hide 
 So I smile and say 
 When a lovely flame dies
 Smoke gets in your eyes...

Feliz cumpleaños, mamá.

miércoles, 31 de octubre de 2012

El Ciclo de la Luna Roja

Halloween, noche de Samhein. Esta es la noche en la que el tenue tejido que separa los diferentes mundos desaparece. La noche en la que cientos de las mecánicas animaciones de Denéstor Tul, de Rocavaracolia, un mundo agónico y devastado que aún lucha por sobrevivir, buscan ávidamente chicos especiales que, seducidos por el demiurgo, sean arrebatados de su mundo y de la memoria de los suyos para ser enviados a la más aterradora prueba de supervivencia. Así empieza "La Cosecha de Samhein", la primera de las novelas de la trilogía de José Antonio Cotrina que componen "El ciclo de la Luna Roja".
Doce adolescentes escogidos por sus capacidades extraordinarias despiertan en un mundo extraño que les es hostil y que hará todo lo posible por destruirlos o convertirlos durante el año que dura el ciclo de la Luna del título, y durante el cual el acceso entre mundos permanece inaccesible. Mientras tanto, el Consejo de la moribunda ciudad observa y evalúa la cosecha de este año, la más numerosa desde que la memoria alcanza, y en la que ponen más esperanzas: desde hace más de treinta años ninguno de los convocados ha llegado con vida al cierre del ciclo.

 En "Los hijos de las Tinieblas" los supervivientes de los primeros días comienzan a demostrar y desarrollar sus particulares aptitudes. Se crean alianzas y afectos, incluyendo los de algunos miembros del Consejo que tienen prohibido, bajo pena de muerte, intervenir en la cosecha. Mientras los chicos maduran, se hacen fuertes y aprenden a vivir sorteando los numerosos peligros mágicos o no que la ciudad muestra, una amenaza externa mucho mayor se cierne sobre el Reino. Una amenaza contra la que el Consejo debe luchar.

 El tercer volumen  "La Sombra de la Luna" nos muestra el destino de los convocados. El cierre se aproxima a su fin mientras Rocavarancolia se enfrenta al más antiguo de los males.

Magia, criaturas míticas, fantasmas, ángeles, monstruos, guerras, amor, avaricia, lealtad... Y todo ello mezclado en el crisol de una ciudad de una belleza cruel y ajada, capaz de destruirte o transformarte para siempre.

( Y sin que nadie se entere, y en voz muy bajita para que no haya enfados, ésta va por mi Cris)

martes, 11 de septiembre de 2012

Libros Mágicos



"Cuando Bastian terminó su relato, el señor Koreander chupó largo tiempo su pipa ensimismado. Parecía sumido en profundos pensamientos. Finalmente carraspeó otra vez, se puso derechas las antiparras, miró a Bastian un rato inquisitivamente y luego dijo: -Una cosa es segura: tú no me has robado ese libro porque no me pertenece a mí ni te pertenece a ti, sino a algún otro. Si no me equivoco, procede de Fantasía misma. Quién sabe, quizá precisamente en este momento alguien lo tendrá en sus manos y lo estará leyendo.
  -Entonces, ¿me cree usted? -preguntó Bastian.
  -Naturalmente -respondió el señor Koreander. -Cualquier persona sensata te creería.
  -A decir verdad -dijo Bastian-, no había contado con ello.
  -Hay seres humanos que no pueden ir a Fantasía -dijo el señor Koreander-, y los hay que pueden pero se quedan para siempre allí. Y luego hay algunos que van a Fantasía y vuelven. Como tú. Y que devuelven la salud a ambos mundos.
  -Bueno -dijo Bastian poniéndose un poco colorado-, realmente no hice nada. Estuvo en un tris el que no volviera. Si no hubiera sido por Atreyu, ahora estaría en la Ciudad de los Antiguos Emperadores.
  El señor Koreander asintió y fumó ensimismado.
  -Sssí -rezongó-, tú tienes suerte de tener un amigo en Fantasía. Eso, bien lo sabe Dios, no lo tienen todos.
  -Señor Koreander -preguntó Bastian-, ¿cómo sabe usted todo eso? Quiero decir... ¿Estuvo alguna vez en Fantasía?
  -Naturalmente -dijo el señor Koreander.
  -Pero entonces -dijo Bastian-, ¡tiene que conocer a la Hija de la Luna!
  -Sí, conozco a la Emperatriz Infantil -dijo el señor Koreander -,pero no por ese nombre. Yo la llamé de otro modo. Pero eso no importa.
  -¡Y tiene que conocer también el libro! -exclamó Bastian-. ¡Ha leído La Historia Interminable!
  El señor Koreander movió la cabeza. -Toda historia es una Historia Interminable. -Dejó vagar la mirada sobre sus muchos libros, que llegaban por las paredes hasta el techo, y luego, señalando con el mango de la pipa, continuó:
 -Hay muchas puertas para ir a Fantasía, muchacho. Y todavía hay más libros mágicos. Muchos no se dan cuenta. Todo depende de quién coge esos libros"

Dedicado a Crisand, que me echa de menos.

martes, 31 de enero de 2012

Submarine



Oliver Tate es curioso, culto y muy inteligente. Le gusta coleccionar palabras y parece decidido a fastidiar las oportunidades de ser feliz.
Tiene casi 16 años y es un poco marginal. No es cruel por naturaleza pero prefiere el bando de los matones del cole a ser una de sus víctimas.
Cuando Jordana, otra marginal, eccematosa y pirómana compañera, lo utiliza para dar celos a un ex novio Oliver se enamora de forma que desea cumplir con su papel de novio formal en cualquier circunstancia, incluso interviniendo de manera algo drástica en la eliminación del alérgeno del eccema de Jordana.
Pero a la vez que su vida amorosa, Oli se ve impulsado a arreglar la de sus padres: un aburrido biólogo marino con tendencias depresivas y una burócrata que parece haberse liado con su profesor de capoeira.

A pesar de las opiniones de la portada del libro Submarine no es una comedia.Joe Dunthorne ha escrito una novela de personajes, más que de acciones. A mí no me ha hecho reir a carcajadas, pero sí que ha despertado esa sonrisa cómplice de todos los que como adolescentes hemos cometido alguna que otra tontería. ¿Quién no se divertiría al imaginarse haciendo la petaca a la cama de un adulto?

Richard Ayoale ha dirigido la versión cinematográfica homónima del libro. Una preciosa película, catalogada como cine indie aunque yo dificilmente la vea como tal, protagonizada por Craig Roberts, el adorable Adam de "Becoming Human".
Mención aparte merece la banda sonora. Seis canciones compuestas por Alex Turner, de los Arctic Monkeys.



Compañeros de viaje