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martes, 27 de abril de 2010

Burlando a la Parca


Que hacer guardia hospitalaria es cosa mala, no hace falta que lo repita aquí. Que sea en el más cutre hospital de Manhattan lo empeora. Pero si encima eres Peter Brown las cosas no podrían irte peor, ya que si tu paciente muere, tú palmas.

Esta es la partida para el hilarante aunque dramático argumento de la novela de Josh Bazell, licenciado en filología inglesa y doctor en medicina y uno de los autores más ácidos que he visto últimamente.
En Burlando a la Parca (Beat the Reaper en v.o.) Bazell le da la vuelta al género negro mezclándolo con la mejor tradición de series hospitalarias tipo Scrubs, donde el humor más caústico y delirante da paso a situaciones insospechadas y a magistrales golpes de efecto absoluta y políticamente incorectos, todo ello aderezado con un matiz absolutamente desmitificador sobre el romanticismo de la mafia o la entrega de los profesionales de la salud.

En resumen, una novela divertida con la que he pasado unos buenos ratos y con la que me he reido no sin inquietarme a veces.

Por cierto, hipocondríacos, esta es una novela que no os recomiendo, sobre todo después de leer cómo funcionan en realidad los hospitales :D

lunes, 12 de abril de 2010

Esperando un respiro.

Este año está resultando un poco denso en cuanto a obligaciones.
Al cambio laboral y la familia, que siempre ocupa mis pensamientos, se han añadido los cursos de formación continuada, la acreditación profesional, talleres de Hipertensión Pulmonar y demás pequeñas cosas que no han propiciado que me prodigara el el mundo de la Red tanto como solía o como me gustaría.
Así que aprovechando unos de los escasos fines de semana de descanso coincidentes con el Clon tiré de éste, liamos el petate y nos fuimos de excursión por uno de los parajes más bonitos que tiene Andalucía: la sierra de Aracena y los Picos de Aroche.
En esta ocasión no hemos entrado en la famosa gruta (que ya conocemos de anteriores visitas) sino que nos hemos dedicado a hacer senderismo, a buscar las formaciones cársticas, a soñar entre las ruinas de los castillos de la línea de litigio lusa-castellana y a comer y descansar todo lo que nos pidiera el cuerpo.
Y como siempre, aprovechamos la ocasión para recolectar un montón de bonitos recuerdos.

miércoles, 31 de marzo de 2010

La ratita presumida


El Corazón tiene razones que la Razón no entiende.
Blas Pascal


La ratita de nuestro cuento era cantidad de guay.
Vivía en un pequeño agujero que había decorado de forma coqueta, trabajaba mucho y duro para conseguir las cositas que hacía que se sintiera bien, tenía muchos amigos con los que realizar escapadas y viajes maravillosos y de vez en cuando se pegaba un buen homenaje culinario con el gusto exquisito que había llegado a cultivar.
Pero a pesar de toda esta apariencia nuestra pequeña ratita no era feliz.
Desde que lo conoció no pudo apartar los ojos del lindo gatito que la tenía embelesada.
Los otros ratoncitos sufrían cuando la veían sufrir. Y hasta una gorda y cínica rata que había vivido mucho y poseía la experiencia de la edad le aconsejaba que se alejara del que sólo quería engullirla después de jugar con ella.

El gato, malicioso, aprovechaba su vulnerabilidad. El juego del gato y el ratón nunca fue tan literal. Y ni todos los ruegos ni consejos consiguieron que la ratita dejara de elevar sus ojos a quien no le convenía.

No sé cómo acabará el cuento.
Pero ahora, los niños cerramos los ojos y rogamos para que la ratita recobre la razón.

Dedicado a mi amiga C. , que no se quiere lo bastante.
Porque nunca es suficiente.

martes, 16 de marzo de 2010

Et les yeux dans les yeux...


Debían de andar por los doce o trece años y hubiera apostado mi perdida inocencia a que era la primera vez que salían juntos.
Él, aire rebelde con ese estudiado descuido al vestir, colocaba su brazo de forma protectora sobre el hombro de la chica que, ojos delineados en negro negrísimo asomando entre un sofisticado flequillo, aferraba su mano de forma casual.
Querrían ser mayores, más duros, más modernos... pero su lenguaje corporal no engaña a nadie: bajo su dura apariencia asomaba la vulnerabilidad, los nervios y la vergüenza.
Sin embargo todo eso quedaba olvidado al ver la intensidad de sus miradas. Sus ojos se buscaban constantemente. Evitaban al resto del mundo casi por instinto y si alguien o algo les obligaba a apartar la vista para no tropezar, rápidamente volvían a buscarse el uno en el otro con el anhelo y la intensidad que no se dan más que en el primer amor.

Reconozco que por un segundo los envidié, la frescura de sus nuevos sentimientos, la fuerza de sus deseos, incluso eché de menos el terror de la inexperiencia, ese latido extra del corazón. Luego pensé en las ganas de crecer que tenemos a esa edad, sin darnos cuenta del paso irreparable, de lo que dejamos atrás.

Tengo que darles las gracias, porque durante un segundo volví a ser una niña. Y en mi cabeza volví a escuchar a Françoise Hardy -el francés fue mi segunda lengua infantil- tarareando su famosa canción: "Tous les garçons et les filles de mon âge se promènent par la rue deux par deux..."

domingo, 28 de febrero de 2010

Las columnas de Hércules


Cuenta la leyenda que cuando Zeus dejó embarazada a Alcmena de Hércules (Heracles) y proclamó que el primer descendiente de Perseo en nacer se convertiría en rey, los celos hicieron que Hera, la legítima esposa de Zeus, atrasara tres meses su nacimiento para favorecer a Euristeo, el primo de Hércules, también descendiente de Perseo y usurpador del trono.

Pero la cólera de Hera no quedó ahí. En un arrebato de locura instigado por Hera Hércules mata a sus hijos y a dos sobrinos. Convencido por su hermano Ificles y una vez recobrada la razón visita el Oráculo de Delfos. En penitencia por su acción la sibila le indica que deberá estar al servicio del rey de la Argólida, Euristeo, durante doce años y realizar los diez trabajos que éste le ordene.
Puesto que Hércules contó con ayuda para realizar dos de las tareas, Euristeo le obligó a realizar dos más dando lugar a la leyenda de los doce trabajos de Hércules.
Entre ellos se encuentra el del robo del ganado de Gerión.

Habiendo llegado al monarca argólico la fama de los bueyes de Gerión, ser fabuloso que poseía tres cuerpos y que moraba en el Lejano Occidente, y aprovechándose que aún no habían expirado los doce años de servicios, encargó a Heracles que capturase dichos rebaños.
Mientras viajaba hacia allí, cruzó el desierto libio (Libia era el nombre genérico de África para los griegos) y quedó tan frustrado por el calor que disparó una flecha a Helios, el sol. Helios le rogó que parase y Heracles pidió a cambio la copa dorada que el dios usaba para cruzar el mar cada noche, de oeste a este. Heracles usó esta copa dorada para llegar a Eriteia (una de las islas donde se asienta la actual ciudad de San Fernando).

Para navegar sobre el océano separó las rocas que separan Europa de África: Kalpe (El peñón de Gibraltar) y Abila (El actual monte Hacho en Ceuta).

Las Columnas de Hércules fueron un elemento legendario de origen mitológico, que señalaban el límite del mundo conocido, la última frontera para los antiguos navegantes del Mediterráneo. Bajo el lema «Non Terrae Plus Ultra» los romanos asignaban el confín del continente, que si bien se asoció a Finisterre, también simbolizaba el estrecho de Gibraltar.

Carlos I de España incorporó las columnas en su escudo de armas con la leyenda "Plus Ultra". Este elemento heráldico ha permanecido con mayor o menor presencia en el curso de los sucesivos monarcas, aunque en la actualidad no aparecen en el escudo del Rey de España, sí lo hacen en el escudo de España.

El actual escudo de Andalucía, basado en el escudo de la ciudad de Cádiz, muestra la figura de un Hércules joven entre las dos columnas de Hércules que la tradición sitúa en el estrecho de Gibraltar, con una inscripción a los pies de una leyenda que dice: "Andalucía por sí, para España y la Humanidad", sobre el fondo de una bandera andaluza. Cierra las dos columnas un arco de medio punto con las palabras latinas «Dominator Hercules Fundator», también sobre el fondo de la bandera andaluza.

¡Feliz día de Andalucía!

Compañeros de viaje