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miércoles, 4 de julio de 2007

Aracnofobia


Vale, lo reconozco, tengo un terror atávico a los bichos y en especial a las arañas. Será por esa manera de andar tan imprevisible, será por el aspecto frágil y aterrador a la vez, o por el instinto que llevamos impreso en los genes de supervivencia. No lo sé, pero una araña enorme y de larguísimas patas ha conseguido hacerme correr.
Es curioso el miedo: te paraliza el primer segundo mientras todo tu ser te insta a salir huyendo del peligro. Te desboca el corazón, abre tus ojos y baja la temperatura.
Yo conozco de cerca el miedo; ha sido mi compañero innumerables ocasiones. Y no suele llegar solo.
Hoy estoy desanimada, lo sé. Llevo unos días deslizándome por las dudas, la incertidumbre y el miedo a hacer lo incorrecto. Me asomo a mi alrededor y sólo veo la oscuridad insondable. Trato de poner fin a una situación insostenible, pero ni con todos los consejos del mundo logro un poco de iluminación.
Me siento en el centro de la tela, apresada por la costumbre, los viejos hábitos, el rescoldo de lo que fue...Y los sentimientos opuestos, tirando de mí en diferentes direcciones.
Nunca fue tan cierto que en las horas de necesidad uno siempre está solo. Igual que hoy frente a la araña.
Pero...ah, cuento con mi orgullo. Quienes me conocen sabe que nunca me daré por vencida. Aunque tenga que sobreponerme al temor o la repugnancia, aplastaré a ese maldito bicho se deje o no. Con la araña lo logré.

2 comentarios:

Cristina dijo...

Pero al final lo conseguistes, y ganastes a la araña. Nada puede contigo. Besos.

Eli dijo...

Pero a veces me canso de ser fuerte, Cris.
A veces me gustaría dejarme arrastrar por el impulso de salir corriendo y dejarlo todo atrás.
Ya veremos...

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