
Últimamente me siento como Alicia cayendo por la madriguera del Conejo.
Como Neo en Matrix yo también acabo de salir de la caverna de Platón y descubro cuán confundida me tenía la apariencia de realidad.
El niño sabio de Matrix aseguraba que la única realidad es "que no hay cuchara". Pero ¿y si él también se equivocaba? ¿Y si precisamente la distorsión de la cuchara muestra la auténtica realidad?
¿No me crees? Vamos a hacer una prueba.
Mira bien el cuadro de arriba. Se trata de Los embajadores, de Holbein.
¿Ves la mancha blanca en el centro inferior? Pica sobre la imágen para agrandarla, toma una cuchara y colócala prerpendicular a la derecha de la mancha.
¡Oh, sorpresa!
Alicia tenía razón: Cuando arriba es abajo y cuando tienes que correr todo lo que puedas para permanecer quieta es cuando realmente sé donde estoy.