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martes, 25 de septiembre de 2007

El Viaje interior


Cuando la luz se enciende en mis adentros
y relumbra, radiante, el corazón
y éste crece y aclara mi cerebro
y torna transparente la razón,
¡qué fáciles y lógicos y simples
aparecen a mi vista interior
los problemas más arduos de la vida
que, vistos desde allí, ya no lo son!
¿Qué fuerza o qué energía o qué motivo
logra encender la luz que tanto alumbra?
¿Qué prodigioso ser está conmigo
que convierte en brillante la penumbra?
¿Qué es lo que logra que lo incomprensible
claro y sencillo y diáfano se haga?
¿Y quién soy yo? ¿El brillo o las tinieblas?
¿El que enciende la luz o el que la apaga?
..........................................

Mientras, desde los cielos nos contemplan
millones de millones de millones
de ojos de luz que, vigilantes, miran,
y multitud de ángeles y arcángeles,
y billones de nomos y de hadas,
y trillones de espíritus o vedas
nos circundan, nos forman o nos guían,
nosotros, en la más crasa ignorancia,
creyendo estar aislados y hasta solos
en nuestra intimidad imaginada,
odiamos, envidiamos, maltratamos,
robamos, despreciamos y matamos
y fingimos, después, unas virtudes
ridículas, por falsas e infantiles.
De modo que, si no fueran mejores
todos ellos, de lo que imaginamos,
lo apropiado y lo lógico sería
que una imponente carcajada cósmica
llenase el universo cada día.

F-M. N. L.

3 comentarios:

Celadus dijo...

¡Que bonito poema, eli!Y qué maravilla si fuesemos capaces de aplicar su esencia a nuestras vidas,¿verdad?
Muchas gracias por ponerlo.

Eli dijo...

Me gusta pensar que aún nos pertenece la decisión de ser mejores y más felices.
Al menos yo vivo de acuerdo con eso.

Cristina dijo...

Me encanta el poema, eli.

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