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viernes, 21 de noviembre de 2008

Mercy


Una vez me contaron un cuento...


-Si me quieres, atravesarás rios, montañas y desiertos y me traerás el don más precioso y extraño del mundo.

Tardó cien días y cien noches; pasó hambre, frio, sed y soledad. Pero encontró la más bella mariposa de alas como joyas refulgentes para satisfacer a su amada.



-Si me quieres, subirás a los cielos y bajarás a los infiernos y pronunciarás mi nombre.

Y en ambos lugares trataron de hacerlo olvidar el nombre de su amada. Pero él consiguió salir invicto.



-Si me quieres, vivirás mil vidas y morirás mil muertes, y en todas y cada una de ellas tu corazón me pertenecerá.

Y se consumía y renacía cada vez porque su corazón no era suyo.


Pero llegó el gran día:
-Si me quieres, ámame.

Y él, dando media vuelta se alejó.
-¡Espera! -dijo ella- ¿Porqué?
-Te amé con el alma, con el cuerpo, con el corazón. Soporté penas, tormentos y frustraciones por tí. Y en tu soberbia y vanidad dejaste de mostrar compasión y evitarme un solo día de sufrimiento.
Tú no eres la mujer que merezco.

11 comentarios:

Cris dijo...

Corto, pero claro!!! Precioso. Sigue así, Eli.
Besos.

Kaken dijo...

Me ha gustado, Eli.
Lo que más, lo referente a "no me mereces".
Un bes.

Juan dijo...

Eli, Chapeau.

Pocas palabras y que mensaje.

Alguien que os ama bien,nunca nos exige....nos recibe.

Enhorabuena.

Un abrazo

Celadus dijo...

Ahí, con un par. Eso sí es tener las cosas bien claras. :)

Eli dijo...

Soy escueta, lo sé.
No me gusta utilizar palabras sueprfluas ni dar vueltas en torno a una idea sin llegar a algo en concreto.
Pero en esta ocasión está buscado de forma deliberada.

Creo que el sacrificio en el amor suele ser silencioso, callado.
Ya tenemos a la soberbia con sus gestos rimbombantes.
Y hay ocasiones en las que la palabra sobra.

Gracias por la visita y los comentarios.
Besos.

Lenka dijo...

Bravo, Eli. Acertadísimo ese mensaje, justo en el clavo. Quién decidió que en nombre del amor, podía cometerse tanta crueldad? Eso no lo sublima, lo destroza. Quien exige tanto no siente amor, ni lo espera. Lo que busca es devoción. Y, si es eso lo que quiere, que se haga santo.
;)

Alberich dijo...

Hermoso.

Ado dijo...

Mensaje muy claro, Eli, pero se podía haber dado cuenta un poco antes...

Sra de Zafón dijo...

Es muy bonito, Eli. Yo no sabría amar a un ser tan exigente, porque me haría sufrir, pero también pienso que el amor verdadero es dar sin esperar...y este pensamiento tuyo me pone en un brete...
Besos

Eli dijo...

Len, tienes razón: el amor nunca debería ser egoista.

Gracias, Albe: viniendo de tí es todo un señor cumplido.

Ado: si no lo lleva hasta el final ¿cómo saberlo con certeza?

Doña Zafón: has ido a dar justo en el clavo.
Cuando lo acababa, se me ocurría que quizá también él pecaba de soberbia.
¿Hasta qué punto somos desinteresados amando? ¿De verdad es más importante la felicidad ajena, o simplemente buscamos la que se nos acomode? ¿Quienes somos para creernos que nos merecemos algo mejor?...
Yo no lo sé. Simplemente trato de hacerlo lo mejor que puedo sin herir ni salir herida.

Besos a todos, y gracias por vuestras reflexiones.

Jose dijo...

Ahí las dao Eli!! Yo creo que en esto del amor y el querer no hay que darle muchas vueltas al coco: o se acepta con todas las clausulas del contrato o no se acepta. Y cualquier sacrificio se ve recompensado con una sonrisa ;)

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