La noche en que murieron las estrellas

Cuenta la leyenda que aquella fue la noche en que todo acabó. La noche en que juró que nunca más lloraría.
Tomó su corazón roto y su dignidad y formó un pequeño hatillo. Es todo lo que había sacado después de tantos años.
Atrás quedó la ingenuidad, la seguridad de niña con la que se aferró a lo que entonces le parecía su mejor don, su fortaleza.
Perdió por el camino sueños y esperanzas. Aunque nunca le había pesado hasta ahora.
Ella no era una persona difícil con quien convivir. Era alegre, se adaptaba a todo y generalmente no entraba en conflicto con sus propios deseos el complacer a los demás.
Durante unos años vivió feliz supeditada a la ambición de quien ella consideraba inteligente. Y la vida parecía sonreirles.
Pero entonces llegó el conflicto: los deseos de ambos chocaron de frente. Y él rompió su confianza hasta el punto de no retorno.
Esa fue la noche en que la princesa despertó de su cuento de hadas y miró al cielo. Y sólo vio la negrura.


glups....
Alberich dijo...
4 de julio de 2009 13:49
O_O
Lal dijo...
4 de julio de 2009 22:24
Sin palabras, Eli.
Cris dijo...
4 de julio de 2009 22:53
Ay. Qué triste. Y qué valiente, al mismo tiempo.
Lenka dijo...
5 de julio de 2009 17:03
Esperanza.
Es algo que tengo muy presente a últimas fechas. Y me gusta recordárselo a aquellos que aprecio o con quienes simpatizo...
MacVamp dijo...
7 de julio de 2009 14:41