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lunes, 27 de julio de 2009

Una de arena por otra de cal.


La consejería de Salud de la Junta de Andalucía acaba de aprobar el decreto por el que reconoce, legalmente y por primera vez en España, la capacidad de los enfermeros para prescribir medicamentos y productos sanitarios con cargo a la prestación farmacéutica del sistema sanitario público de Andalucía.(Yupi)
Para poder llevar a cabo dicha prescripción se implantará el modelo (en soporte papel o informático) de lo que de momento se está viniendo a denominar "receta de dispensación enfermera" y cuya denominación definitiva aún está pendiente de aprobarse.
Asimismo,se ha acordado introducir también la acreditación oficial de los enfermeros como requisito para la prescripción de determinados medicamentos, una medida que iría en consonancia con el actual desarrollo de las siete nuevas especialidades de enfermería y el nuevo título de Grado universitario de Enfermería basado en una titulación de cuatro años de duración.

La Enfermería está de enhorabuena. Desde la aprobación de la ley 29/2006, de 26 de julio, de Garantías y Uso Racional de los Medicamentos y Productos Sanitarios, popularmente conocida como "ley del medicamento" o " el medicamentazo" los enfermeros nos movíamos en un vacío legal que nos obligaba a utilizar sondas, medicamentos, productos de curas , pomadas , vacunas o procedimientos diagnósticos (como la determinación de glucosa en sangre) sin la correspondiente prescripción médica, con la connivencia del sistema que permite este intrusismo profesional, (tipificado como delito)en unas doscientas actividades propias de la enfermería, desde hace ya varios años.

Pero ¡que no cunda la alarma!
Según el texto del decreto la enfermería andaluza sólo podrá autorizar aquellos medicamentos que no estén sujetos a prescripción médica, es decir, aquellos que el usuario puede comprar sin receta en las oficinas de farmacia.

No obstante la prescripción enfermera no es la única acción de la estrategia de la consejera de salud andaluza, María Jesús Montero, encaminada a potenciar el papel de los enfermeros en la sociedad. Otro de los objetivos que se plantean es el de ampliar la participación de los enfermeros en la solicitud de pruebas diagnósticas, la derivación a otros niveles profesionales o la realización de determinadas técnicas diagnósticas o terapéuticas, sobre todo dentro del marco de la atención primaria, y encaminadas a mejorar la calidad de vida y la salud de la ciudadanía.


Pero la actualidad enfermera también tiene su cara oscura.
Los medios de comunicación se han echo eco masivo de la muerte del pequeño Rayan a causa de un error humano.
Los estudios estadísticos revelan que la media de errores humanos en la sanidad es del 1'8 por ciento, de los cuales un gran porcentaje no revisten gravedad.
Desgraciadamente en el caso de Rayan el interés mediático se ha magnificado por ser quien era: el bebé neonato de la más famosa víctima de la gripe A en España.
Rápidamente las voces de las altas esferas han clamado eximiéndose de responsabilidades, usando calificativos inadecuados y promulgando la inquietud de la población que se pregunta en gran medida hasta qué punto puede poner sus vidas con confianza en manos ajenas.

El personal sanitario conforma la última barrera de un sistema de prevención de errores que, adecuadamente configurado, incluiría a un sistema de gestión sin tacha, una preparación profesional impecable, unos medios materiales coherentes con la actividas profesional y una capacitación personal.

Pero en el caso de la enfermera que administró a Rayan la leche fatal, todas las otras medidas de contención habían fallado previamente:
-1º En el caso de la gestión, porque a la dirección de los hospitales le basta con cumplir las coberturas de personal con un sistema que no tiene en cuenta para nada la capacitación o la experiencia de cada persona.
-2º En cuanto a la preparación profesional, la enfermería lleva años tratando de que se apruebe la figura del enfermero residente y se reconozcan de una vez las tan cacareadas especialidades.
Los médicos se licencia con su título en la mano y aún han de pasar unos años como residentes bajo la tuela de otros médicos, recibiendo una remuneración por su trabajo a la vez que termina su formación.
Sin embargo las enfermeras salimos al mundo después de tres años de docencia y se supone que estamos preparadas para cualquier eventualidad, cuando la realidad no es así: constantemente realizamos cursos de formación continuada para adecuarnos a las diferentes características de los destinos impuestos.
Pero nada de esto cuenta a la hora de cubrir vacantes masivas, como ocurre en verano.: entonces, de lo que se trata, es de cubrir expedientes sin importar quién o cuánto sabe.
-3º La tercera barrera pasa por el uso racional de los medios de trabajo adecuados.
Por ejemplo, las luces de los catéteres tiene colores diferentes según sea su uso o calibre. Como norma general una jeringa destinada a una infusión enteral (a través de una sonda que va al tracto digestivo)tiene un calibre mucho mayor que el extremo distal de un sistema de infusión intravenosa. Esto evita errores como el que se ha cometido con el pequeño Rayan.
¿Porqué ocurrió entonces? ¿Se usó material fungible inapropiado que pudo dar lugar a la confusión?
-4º Y por último, el factor humano. El personal de enfermería es responsable de velar por la salud de los pacientes y por el correcto fucionamiento de los productos sanitarios a su cargo, por realizar las acciones justas encaminadas a mejorar la salud y por asegurarse de cumplir lo que se suele denominar "los cinco correctos":
-Fármaco correcto.
-Dosis correcta.
-Hora correcta.
-Paciente correcto.
-Vía correcta.

Los medios de comunicación y muchas opiniones lanzadas al vuelo de las cartas al director o las columnas de opinión nos llaman a los enfermeros homicidas por unirnos en un movimiemto poco común para defender a una compañera a la que pretenden convertir en el chivo expiatorio de un Holocausto mediático, con el silencio administrativo de los responsables que no se han dignado a reconocer qué parte de culpa les corresponde y que se esconden detrás de la oportuna cortina de humo.
La lucha va a perjudicarnos a todos. Los sindicatos y los Colegios profesionales de Enfermería dan todo su apoyo a esta chica aún a costa de tirar piedras contra su propio tejado.
¿Cómo van a poder alardear ahora del excelente nivel de la enfermería española?

5 comentarios:

Cris dijo...

Por una parte la noticia de que al final vamos a poder prescribir medicamentos.
Por otra parte la desconfianza que se está creando en los pacientes ante el papel de la enfermería.
El otro día me preguntaban que qué pensaba yo acerca del error de esa enfermera, y que si confiaba en mis compañeras, a lo que contesté con un si rotundo. Creo que todos cometemos errores, quizá no llevan a una desgracia de ese calibre, pero esta chica no tuvo la culpa ella sola, sino que la tuvieron todos desde gestión. Ahora en verano se aprovechan de las que estamos contratadas para sustituciones, y en muchos sitios contratan a una única persona para hacer el trabajo de tres o cuatro, sólo para no gastarse un duro en contratar a más.
Además creo que se deberían hacer cursillos para determinadas áreas de trabajo, y contratar a gente que ya ha trabajado en un sitio especial, como la UCI, nidos, neonatos, y no valerse de la bolsa. Porque sí, uno puede tener muchos más puntos, pero no haber trabajado nunca en un sitio así, mientras que otro con menos puntos lo ha hecho.
En fin, resumiento, hoy en día nuestro trabajo, nuestra función, está en el punto de mira.
Besos.

Jose dijo...

Y mucha razón que teneis las dos. Uno de los problemas que ha ayudado a que se haga la pelota más gorda es el sensacionalismo y el masivo uso de los medios de comunicación como tales, que son medios de comunicación, NO de opinión, que es lo que parece que quieren transmitir.

Trabajais con personas, trabajais con vidas, deberían de besar el suelo por donde pasais y sin embargo no hacen más que poneros zancadillas.

Eli dijo...

"El otro día me preguntaban que qué pensaba yo acerca del error de esa enfermera, y que si confiaba en mis compañeras, a lo que contesté con un si rotundo."

Sí señora, Cris, ahí, con un par.
Hoy he tenido que poner mi salud en manos de desconocidos. Y claro que estaba nerviosa, pero ni por un momento he dudado de la capacidad de los profesionales.
¿sabes cuántas bromitas acerca de si voy a inyectar leche en vez de suero llevo soportadas en estos días?
Francamente, no creo que las muertes por errores sanitarios superen a las muertes por errores humanos en, por ejemplo, transporte aéreo, autobuses, controladores de aviones, encargados de atracciones de feria...y tantas y tantas profesiones y trabajos en los que confiamos ciegamente nuestras vidas.
Pero claro, los carroñeros y oportunistas se han cebado con una pobre infeliz que, visto el cariz con que se ha magnificado el asunto, me temo que no va a volver a un hospital en su vida.
Y lo de llamarla homicida...eso no tiene perdón.

Jose, hemos pasado de ser los ángeles de la guarda a ser los ángeles de la muerte, por lo visto.
La enfermería, desgraciadamente, es una profesión (y utilizo esta palabra con toda propiedad) mal entendida y menos aún conocida o reconocida.
Para los que no somos sino meros técnicos somos criadas para todo.
Pocas personas saben que es una profesión que se basa en el método científico y que tiene un lenguaje que le es propio así como un campo de actuación también propio e independiente de otros estamentos sanitarios.

Lenka dijo...

Cuando falleció Ryan me dejó asombrada ver que rápidamente se daban explicaciones y se admitía el error humano. Me pareció de una enorme honestidad en una sociedad acostumbrada a los balones fuera, el corporativismo y el sálvese quien pueda. A renglón seguido, y dos segundos después, mi impresión favorable se fue a tomar vientos. Sí, admitir el error es aplaudible, pero qué pasó? Que se calificó de terrible negligencia y se responsabilizó a una enfermera en concreto, ya, de entrada, sin el menor tacto, sin que hubiera habido aún una investigación.

Y desconfié. Mucho. Porque incluso si la investigación demuestra que el fallo fue de ella y sólo de ella, hay modos de decir las cosas. Y hay que ESPERAR a esa investigación. Porque suena sospechoso que tan rápidamente se echa la culpa a quien está en la línea de fuego. Y luego llegan datos: joven, inexperta. Y si sabes cómo funcionan estas cosas, entiendes. Recién salida de la universidad, usada para cubrir huecos donde pinte, tres días aquí, cuatro allí, sin tiempo para especializarse en nada. Y es que no son formas. Es que la especialización, pienso, es necesaria, al menos unos mínimos. Se trata de sanidad, es algo muy serio.

Cuando hablamos de vidas humanas (y ojo, que Eli tiene razón, ni que fuera la única profesión en la que esas vidas están en juego) no se puede escatimar. El mejor material, la mejor organización, el personal mejor formado Y ESPECIALIZADO, la mejor supervisión y coordinación. Es lo mínimo que se puede exigir, creo yo, pero todo eso depende, como siempre, de los de arriba. No de quienes andan por las trincheras, currándoselo como pueden y donde les mandan.

Si una persona comete un error debe responsabilizarse de él, pero ojo, cuando la responsabilidad es compartida no es justo cargarla sobre el más indefenso. Lo que le pasó a ese bebé es terrible, lo que ha sufrido esa familia es atroz. Pero no veo nada justo que se haya pisoteado el nombre de una persona que, además, debe estar destrozada. No clamamos justicia, es mentira, clamamos venganza y sangre, nos dejamos sacudir por el sensacionalismo de la prensa (que, en casos así, debiera mostrar una ética exquisita). Creo que se han vulnerado los derechos de esta chica, sinceramente. La han puesto en la picota.

En fin, celebro cualquier mejora que involucre al sistema sanitario, a sus trabajadores, a sus usuarios. Porque al final las mejoras son para todos, nos llegan a todos, nos benefician a todos. Cualquier mejora, por pequeña que sea, es para todos. Mucho ánimo al gremio de la enfermería. Os ha tocado ser los malos ahora, como siempre ocurre cuando hay casos dramáticos (mañana puede tocarle a los bomberos o a los abogados). Espero que la tormenta pase pronto, que esta chica levante cabeza y que no se repitan muertes tan trágicas como la de Ryan, cuando parece bastante obvio qué hacer para intentar evitarlas.

Eli dijo...

Gracias, Len, veo que lo entiendes bien.
Es duro estar en el punto de mira de una sociedad que sistemáticamente busca tu punto débil.
Pero bueno, una piedra no hace camino y aún quedan muy buenos profesionales capaz de demostrar lo que valemos. ¡Ea!

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