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viernes, 19 de febrero de 2010

In statu quo ante bellum

Siempre he pensado que trabajar en lo que a uno más le gusta debería ser un derecho y no un privilegio. Y así me he sentido yo siempre, afortunada de encajar en una profesión que tiene tanto de vocacional como para que no se me hayan hecho cuesta arriba los veintitrés años que hace que encontré mi sitio por casualidad.

En una familia en la que las fobias a las batas blancas es casi endémica yo tenía cuasi garantizada mi futura profesión. "Esta niña va a ser controladora de aviones, como su padre". Y así crecí, convencida de que acabaría frente a un micro voceando directrices en inglés.
Pero las jugadas nunca salen como están planeadas.

Para inscribirse en el curso de controlador de tránsito aéreo se necesitan unos requerimientos. Entre ellos la obtención previa de un título universitario oficial de Diplomado / Ingeniero Técnico / Arquitecto Técnico o Licenciado/ Ingeniero /Arquitecto o haber superado el Primer Ciclo Completo de una carrera universitaria de grado superior. O sea, al menos tres años de Universidad.

Mi padre, cuyo sentido común continua siendo faro y guía para mí, me sugirió que en vez de acabar el primer ciclo de una carrera superior completara una diplomatura. Así que presenté solicitudes de ingreso en todas y cada una de la escuelas de técnicos o diplomados que había en la ciudad.
Quiso la casualidad que la Escuela de Enfermería del Hospital Virgen Macarena fuera la primera que me respondió aprobando mi solicitud, así que tras aprobar el examen de ingreso me matriculé en Enfermería...Y me quedé para siempre.

Durante muchísimos años trabajé duro, consolidando una carrera de la que me sentía orgullosa.
Para bien o para mal tuve que pasar por algunos de los servicios más duros de mi profesión. Pero ya sea por el esfuerzo de mis compañeros, ya por la gratificación de ver que tu trabajo sirve para mucho nunca me quejé.
Y hace unos años encontré sitio en una especialidad que me encanta y de la que he aprendido mucho.
Siempre me he considerado buena en el trabajo, y no es vanidad sino la contatación de un hecho, así que he participado activamente en las actividades de formación y educación del servicio. He asistido a cursos tanto como oyente como docente y he publicado trabajos. Bueno, quizá no mucho el año pasado pero las circunstancias familiares a veces obligan a dejar atrás otras consideraciones.

Y, como en todos los demás aspectos de la sociedad en que vivimos, la crisis también afecta a la sanidad.
Todas las grandes recesiones económicas han traido drásticas medidas. Así que cuando hace unos meses se rumoreó que iba a cambiar la cúpula del poder sanitario nadie se asombró. Así que de buenas a primeras se empezaron a implantar las nuevas directrices.

No todos los cambios son para peor, o al menos eso deseo fervientemente. Porque el panorama se presenta desalentador.
Da pena pensar que después de llegar tan alto nos obliguen a caminar marcha atrás. Pero así son las normas.

Sólo espero que las nuevas iniciativas destinadas a "mejorar" las actuales carencias de la sanidad no acaben llevando a la desilusión a muchos profesionales que, como yo, hemos comprobado en numerosas ocasiones que donde prima la estadística, que se quiten las personas.

5 comentarios:

Cris dijo...

Ole y ole, Eli!!! Esperemos que no pase lo que dices, y sobretodo que no os pase factura ni a los profesionales ni a los enfermos.
Y se lo que es estudiar algo por vocación, por algo las dos trabajamos en lo mismo. Y es muy gratificante en muchos aspectos.
Muchos besos.

Jose dijo...

desde luego te puedes considerar afortunada, no sólo por trabajar en tu vocación si no por encontrarla casi de forma puramente azarísticar!!

todos mis dedos cruzados ya estan tocando madera para que no se cumplan esos malos augurios ;)

Lenka dijo...

Ojalá que la tostada no caiga del lado de la mantequilla esta vez y no se cumplan los peores presagios, Eli. Creo que todo enfermo merece la mejor atención, y para que eso sea posible es necesario que los profesionales como tú trabajéis lo más cómodos posible y bien arropados. Qué menos.

Chica, aunque jamás se me hubiera ocurrido te imagino perfectamente como controladora aérea!! (Qué gracia, tu padre controlando el aire y el mío el mar con su morse!!!) Pero por otro lado me encanta que de pura casualidad encontraras tu vocación justo donde estás. Sé que habrías triunfado en cualquier campo, pero francamente parece que hayas nacido precisamente para lo que eres.

Un besote y que todo vaya bien para que sigas disfrutando de tu curro!!

Juan dijo...

Los cambios no son siempre necesariamente para mal. Pero conociendo el percal, mucho me temo que los cambios que se avecinan, y muchos de los que ya hemos vivido, son para mal.

La cuestión no es la mejora asistencial, sino el ahorro. Y no estoy en contra de ahorrar, sino en ahorrar cercenando.

Yo estoy muy orgulloso de nuestra sanidad, con todos sus defectos, pero hay una cuestión en que se puede ahorrar, y mucho, mejorando a la vez la calidad asistencial: organización. El SAS es de todo menos una Organización. No está bien dirigida y cientos de millones de euros se despilfarran por falta de una adecuada administración de recursos.

Tengo la impresión que con el mismo presupuesto del que disponemos, podríamos hacerlo muchísimo mejor.

Un abrazo

Lenka dijo...

En la sanidad y en todo, Juan, eso me temo.

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