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viernes, 26 de febrero de 2010

El humo ciega tus ojos


Dejar de fumar es fácil: yo lo he hecho muchas veces.
Mark Twain.




Lo había intentado en contadas ocasiones, pero en su interior nunca había existido el total convencimiento, el propósito firme que da paso a la realización.
Por eso tampoco necesitó nunca grandes excusas para recaer.

El hábito se mantenía en su vida como algo periférico a lo que no se le prestaba importancia, algo que sólo resultaba molesto cuando se le echaba de menos y a lo que no estaba dispuesto a renunciar, no al menos mientras ignorase sus consecuencias.
Fue entonces que conoció la noticia.

Se sintió incapaz de ir a visitarlo aunque habían sido buenos amigos. Quizá por eso pensó que no soportaría ver el estado al que la maldita enfermedad lo había doblegado.

Por primera vez en su vida tuvo miedo. Tomó una determinación y puso una fecha límite.
Pero los grandes vicios, al menos en su caso, no se pueden arrojar por la ventana. Es necesario hacerlos descender por los escalones uno a uno.

Ignora cuándo vendrá su epifanía o qué la provocará.
Tampoco le importa. Mientras siga teniendo algo tan sólido a qué aferrarse.

6 comentarios:

Sra de Zafón dijo...

Esta canción la borda Bryan Ferry.

Dejar de fumar es una de las cosas que más dificil me ha resultado. Lo hice pensando en mi hijo ,quizás por eso fuí capaz, no lo sé.

Tengo una amiga (la sigo teniendo) que se ha muerto de un cáncer de pulmón a los 45 años, su marido había muerto unos años antes de lo mismo, y sus hijas y sus hermanas no paran de fumar. He sido fumadora, pero no acabo de entender como uno es capaz de seguir fumando con semejante panorama en casa...no lo han dejado de hacer ni por un momento.
Creo que es una de las adicciones más terribles. Yo me considero fumadora, sólo que ahora no fumo, pero ...me encantaría. El olor me sigue pareciendo delicioso. ¡un horror!

Lenka dijo...

Zafo, conozco a varias personas como las que describes. Gente que ha enterrado familiares y amigos por cáncer de pulmón y fuman con la misma intensidad de siempre. No sé si es exceso de optimisto ("a mí no me pasará"), resignación fatalista ("total, ahora ya... y seguro que lo llevo hasta en los genes") o si es que sencillamente la adicción es brutal (y encima hablamos de algo legal que ves por todas partes, no hablamos de heroína, cosa fea, marginal y censurada. Es lo malo de las drogas "bien vistas" y "aceptadas" socialmente. Te las encuentras a cada paso).

Admiro mucho a los que habéis dejado de fumar, con excusa, sin excusa, con buena motivación o porque sí. Es admirable en cualquier caso. A mí me pasa que adoro fumar, que jamás me he planteado siquiera dejarlo (no sé si es que dudo que pudiera, soy demasiado vaga o me encuentro la leche de fascinante fumando, a saber cuál es la estúpida razón) o que ni siquiera tengo a nadie cerca que haya sufrido un revés de salud por el tabaquismo. De momento (toco madera!).

No sé, qué raritos somos a veces. En fin, está claro que es proponérselo, porque si no nadie podría. Mi enhorabuena a las dos!

Eli, espero que el dolor terrible de esa persona enferma sirva al menos para que ese amigo tenga un buen motivo. Qué tremendo que tantas veces sólo aprendamos así (y a veces ni eso).

Eli dijo...

¡Ah, Bryan Ferry...!
Roxy Music fue la mejor baza del Clon para conquistarme :)
Adoro a ese hombre.

Yo dejé de fumar hace ya 15 años. Fumaba os paquetes de Ducados al día y cuando pensaba en la ropa que me iba a poner ésta siempre estaba condicionada a los bolsillos para que no me faltara el tabaco.
Un día lo dejé, así, con dos cojones. Y nunca me he arrepentido ni he vuelto a caer (bueno, salvando la calada al cigarrillo de chocolate, Len).
Tuve voluntad para hacerlo, pero quizá porque el tabaco no es mi verdadera adicción.
De esa, no soy capaz de librarme tan fácilmente.

Lenka dijo...

Ah, pues puede ser, no te diría que no. Vaya por delante que no pienso usar esto como excusa para seguir fumando, porque en mi caso no lo sería (ya que ni siquiera lo he intentado!) pero sí que podría ser que haya organismos más enganchables que otros. Pienso, eh? No tengo ni idea. Una cierta propensión. Con esa adicción y con cualquiera. Por qué unas personas fuman tres cigarros al día (las hay, conozco a muchas!) y otras cuarenta? Por qué unas personas no se alcoholizan fácilmente aunque consuman alcohol de manera bastante habitual (tanta y tanta gente que bebe vino en cada comida, o disfruta de sus copazos de cuando en vez) y hay personas que se han llegado a enganchar con una cerveza diaria?? Y también conozco casos, ojo, recuerdo a una señora que conocían mis padres que se bebía una cervecita mientras hacía la comida. Un día no había en la nevera y le dio una crisis nerviosa que la dejó alucinando a ella misma. Alucinante. Hoy día no prueba el alcohol y se considera alcohólica rehabilitada.

Hay gente más "débil" psicológicamente, con menos fuerza de voluntad? Es una cosa mental de estas de traumas, tapar huecos emocionales o ser más o menos compulsivo en las conductas? (La mayoría de los que fumamos lo hacemos casi todo el tiempo por inercia) La gente que pasa de vicios o los deja es más madura, más equilibrada, más "compensada"? O hay también cosa física en todo eso? No lo sé, la verdad. Pero es interesante.

Jajaja, Eli, cada vez que me fumo un chocolatín de esos me acuerdo de ti!! Por cierto, una de tantas cosas que me cabrean del tema tabaco: alguien comprende que siga siendo legal cuando tantísimas pegas se le pone al consumo? Claro, sí, lo comprendemos porque sabemos la pasta que el estado saca de ello. Pero digo más, alguien comprende tantas campañas, tantas leyes, tanta coña marinera, para que, al mismo tiempo, el gobierno permita que se inventen cigarros que saben a chocolate, vainilla o fresa?? Porque vive dios que eso no lo fuman los abuelos, ni las señoras que llevan 30 años dándole al pitillo. Eso es, simplemente, pa enganchar a los chavales. Cajetillas rosas o adornadas con muñequitos. Vamos, hombre. Por un lado les dan la chapa pa que no fumen y luego permiten eso????

Lal dijo...

Por aquí otra ex-fumadora! Empecé a fumar a los 15 años, una de esas tardes absurdas en las que nadie sale y te encuentras tú sola con tu amiga fumadora y, con la tontería, terminas dándole al piti. Y desde el primer día me fumé paquete diario y bastante más los fines de semana. Así 10 años. Lo intenté dejar 3 veces. Una porque necesitaba el dinero para apadrinar a un niño. Cuando mi intento se frustró porque me pedían un aval, retomé el vicio. Otra una mañana resacosa en la que no podía ni articular palabra a cuenta de lo que me debí fumar la noche anterior. Estuve 3 meses sin fumar, hasta que, por un problema con un amigo, recaí. Y la última fue la definitiva. Salí de un exámen de vegetal, saqué el paquete para fumarme un cigarro y me dije: "qué coño hago?" y lo tiré a la papelera. Y hasta hoy.
Ahora solo caen un par de caladitas en bodas o similares, pero la verdad es que me da un ascazo terrible. Recuerdo que me gustaba fumar y por eso, en ocasiones especiales, me permito una licencia, pero cuando tengo el humo en la garganta me muero de asco. Supongo que por eso puedo permitirme esas licencias, o el tener una shisha en casa. Porque lo que me gusta del tabaco está solo en el recuerdo de lo que era. O porque soy cabezona como yo sola, que creo que es el caso.
Por qué yo lo hice y mi padre, tras haberlo dejado durante unos meses por unas tumoraciones en la vejiga, no lo hace? pues ni idea. Pero yo estoy convencida de que es una cuestión mental. El mono se pasa en unos días y, a partir de ahí, si se vuelve es porque se quiere. Palabra de ex-fumadora.

Lenka dijo...

Y seguro que tienes razón, Lala, porque pasa absolutamente con toda droga. Incluso de la heroína te limpias físicamente en tres días, y una vez superado el horror del mono el resto depende únicamente de tu cabeza. Es así. La cuestión, creo yo, es que unos fuman con el cuerpo, otros con el coco y otros con ambas cosas. Yo soy (me parece) una fumadora de coco absoluto. La prueba es que fumo según qué actividad esté haciendo. Y con las actividades "de fumar" pueden caer uno detrás de otro. En cambio en otros momentos del día ni me acuerdo.

Lo que me asombra es que empezaras tan radical, Lala!! Yo empecé a los 17 años fumando sólo los findes que salía, y a razón de dos cigarros por sábado. Luego empecé a fumar otro piti en el recreo del instituto. Y poco a poco empecé a fumar más. Me planté en media cajetilla unos años, luego llegué a una y hace ahora un año descubrí que ya fumaba dos diarias y más en las noches largas de amigos, cenas y copas. Eso me dejó flipando.

No lo he dejado ni lo he intentado nunca, porque me encanta fumar (vayapordios), me encanta todo el ritual y toda esa pose peliculera. Qué sé yo. Chorradas. Lo que sí he hecho desde hace un año fue meter el freno. Durante seis meses apunté cada cigarro que fumaba, para ser consciente de cuánto. Pero no sólo eso, me iba quitando pitis. Empecé con 20 al día y logré bajar hasta 5. No, no lo mantuve, lo digo sinceramente, pero sí conseguí aprender a fijarme en cuánto fumo. Ahora, además, me lío los cigarros. Eso te los deja menos disponibles. Sé cuántos lío y cuántos fumo, cuando se acaban puedes pasar horas sin fumar por pereza pura, a mí me pasa. Ahora no llego a la cajetilla diaria porque lío seis o siete, me canso y con esos me apaño. Son trampas, claro, pero todo sea por fumar menos hasta que me decida a dejarlo!

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