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miércoles, 20 de junio de 2007

Mensaje en una botella


Anoche volví a tener pesadillas.
No recuerdo el tema, y apenas reconozco el motivo, pero cuando me despierto mi cuerpo parece llevar grabadas a fuego las sensaciones y angustias que me acomenten en sueños.
La perspectiva del día se me hace eterna...Me siento incapaz de sacar fuerzas para enfrentarme a los mismos dilemas una y otra vez.
Maslow hoy hubiera disfrutado conmigo. La autoestima a tomar por ahí...
Pero hoy, milagrosamente, he recibido dos pequeñas estrellas.
Una, cariño, llegó en el momento justo. Gracias por el detalle. Nunca sabrás qué significó.
Dicen que toda acción tiene su reacción. No lo busqué, pero lo obtuve. Una sonrisa infantil ha hecho que vuelva a congraciarme con mi sentido común.

Y cuando parece que todo va hacia arriba, cuando hasta el melancólico color de la tarde se vuelve radiante, cuando el clon me regala el inesperado placer de una risa cómplice, es cuando algo poderoso tira de mí. ¡Maldito complejo de Dea Meter, Madre tierra, protectora...No puedo resistir que me pongan ojitos.
Pero hoy la cosa parece más grave de lo habitual. Y no ha sido una la llamada de auxilio, sino dos.
No me importa. Mis amores saben que pueden contar conmigo siempre, que si hay que caer, yo caigo con ellos, y que seguimos juntos después de sacudirnos el polvo de las rodillas.

Pero una vez asada la euforia del día ¿Qué me queda?
¿Quién recompone mis pedazos?
Salgo a la orilla de mis pensamientos, y arrojo mis turbaciones al agua.
Ni siquiera sé si algún día llegarán a la orilla. Pero mientras se mecen sobre las olas, siento que me libero.

3 comentarios:

Lenka dijo...

No se puede luchar contra la naturaleza. Parece que ella ha decidido que seas madre de mucha gente, que des todo ese amor que tienes. Y resulta agotador, verdad? Pero no debes sentirte mal. Las madres también deben decir "no" alguna vez, y es por el bien de sus hijos. No oses sentirte culpable. Di "no". Alguna vez. No es egoísmo, es salud, supervivencia. Deja que otros tiren por ti para variar.

Bueno, son sólo palabras. Ya sé que lo deseas y en el fondo no serás capaz. Maldita naturaleza, verdad??

No temas a los malos sueños. No dejes que te invada el temor ni que te hagan flaquear al empezar el día. Son como los monstruos de la infancia, nos atacan cuando somos vulnerables. Pero les matamos al abrir los ojos. No pueden con nosotros. Desde luego que no. Arriba!!

Eli dijo...

Ya sabes cuánto te quiero ¿verdad?

Cristina dijo...

Me alegro muchísimo eli, tanto por ti como por el niño. Porque él será feliz, pero tu mucho más. Te lo dije el otro día, pero te lo vuelvo a decir: No me extraña que ese niño sea feliz, con una enfermera como tu.
Muchos besos.

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