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sábado, 18 de agosto de 2007

Sin tu latido


¡Hola, mamá!
Es curioso, pero anoche me di cuenta de que llevaba muchos días sin pensar en tí.
Será por el ritmo que llevo últimamente, que tú tan bien sabrías apreciar. El caso es que apenas he tenido tiempo de perderme en introspecciones personales.
Pero ahora casi hace tres años que te fuiste.
Y de repente anoche, como una vaharada que te pilla de sorpresa, el dolor de tu recuerdo me volvió a pillar desprevenida.
A veces siento que ya hemos derramado bastantes lágrimas; Otras veces creo que no te hacemos suficiente justicia cuando las ocupaciones cotidianas te trasladan a un plano secundario. Pero no te lo vas a creer, mamá. Eres la persona que con más cotidianeidad me viene a la boca. Cuando no estamos tristes es porque a veces es como si nunca te hubieras ido.
Pero cada vez más a menudo tenemos que sacar a papá de su melancolía.
Ni todo el afecto de sus hijas puede compensar esa brutal separación que lo pilló desprevenido justo cuando empezábais a recuperar la segunda juventud.
¿Sabes que se ha comprado un teléfono móvil nuevo? Pues ha puesto tu foto como salvapantallas. Si, esa en la que pareces una artista de cine y que siempre le ha gustado tanto. Todos los días se queda sin batería de tantas veces que abre el teléfono para mirarte.

En breve nos volveremos a reunir para recordarte. Y haremos un esfuerzo para no hacernos caer en la pena cual fichas de dominó. Ya sabes que a papá nunca le han gustado las manifestaciones afectivas en público. Y hay que dar ejemplo.

¿Qué tal te va por ahí? Imagino que será justo lo que imaginabas, así que supongo que estarás feliz. Cierro los ojos y te veo al lado de tu hijo, abrazándolo por fin. Y pienso que estarás muy ocupada, arreglando un hueco confortable para cuando nos llegue la hora de verte. En ocasiones creo que sigues a nuestro lado, muchas veces siento como si respodieras a mis necesidades.

Ahora tengo que acabar, mamá. La vida sigue y las obligaciones no perdonan.
Pero te veo el día 23, como cada año desde aquel.
Estarías orgullosa de ver cuánta gente se reune para homenajearte.
Tú te lo mereces.

5 comentarios:

Celadus dijo...

Seguro que tu madre estaría orgullosa, Eli. Es una suerte que la hayas podido disfrutar tanto tiempo, yo no tuve esa oportunidad. Mi madre nos dejó mucho antes. Pero tengo la misma sensación que tú: que nunca se ha ido. Y en cierto modo es así, nuestros padres continúan viviendo en nosotros y en nuestros hijos.
Un abrazo.

Eli dijo...

Gracias, Cel.
Estos días son un poco difíciles para mí y los mios.
Dentro de unos días estaré como nueva, como siempre.
Pero tenía una inquietud que no dejaba de martillearme.

Cristina dijo...

Estoy segura de que tu madre estará muy orgullosa, eli. Sobretodo de tener una hija como tu.
Muchos besos.

Adosinda dijo...

E�Siempre es bueno recordar a los seres queridos, asi no nos abandonan. Animo Eli.

Kaken dijo...

Hola, Eli.
He visto tu comentario en mi blog (mil gracias) y he entrado desde allí en el tuyo, una grata sorpresa que me ha enganchado, llevo leyendo sin parar hasta que en esta entrada he tenido que hacer un alto porque lo que has escrito me ha llegado al alma sin ningún tipo de escudo.
Un gran beso.

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