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jueves, 18 de octubre de 2007

Another One Bites the Dust


No sé muy bien que ocurre al volante de un coche, qué terrible y escondida alquimia es capaz de transformar a una persona en un ser ególatra y desconsiderado. Pero mientras me reponía del susto de las últimas noticias un desaprensivo tuvo la imprudencia de cruzarse temerariamente en mi camino, y obligarme a derrapar hacia la cuneta.
Esta vez no ha ocurrido nada, ni siquiera restos de neumático en el asfalto, pero es la tercera vez que una mala experiencia en la carretera se cruza en mi vida.
De la segunda aún llevo secuelas. El dolor de la primera no desaparecerá nunca.

No sé qué ganarán esos imbéciles por tratar de arañar unos segundos de tiempo a su desplazamiento. Lo que sí sé es que lo que unos ganan, otros lo pierden.
Dejan a su espalda miedo, dolor, rabia, impotencia...pero nada de eso cuenta para ellos.
Y lo que más me jode es la impunidad con la que se siguen cometiendo estos actos que no son otra cosa que imprudencias que un cabrón con suerte se resiste a dejar de cometer.
De nada sirven las amenazas legales, los partes, las denuncias...El imbécil suele alejarse muy ufano sin preocuparse de las consecuencias.

Pero yo no me quedo sin satisfacción; Afortunadamente criarme con cinco hermanos me enseñó a insultar como un hombre, a fumar como un hombre, a escupir como un hombre...;-)


¿Quieres oirla?

2 comentarios:

Cristina dijo...

La verdad eli es que no entiendo que consigue la gente haciendo eso. Tan solo que haya más accidentes. A muchos deberían quitarles el carnet.
Lo importante es que estás bien y que no te ha pasado nada.
Muchos besos.

Lenka dijo...

Siempre que podamos contarlo, hemos ganado. Odio estos sustos y a los imbéciles que los provocan. En fin, cariño, qué te voy a contar que tú no sepas??

Me alegro mucho de que no te haya pasado nada. Besos!

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