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martes, 3 de junio de 2008

Quiero ser un Bote de Colón


Pasmada me deja el grado de estupidez superlativa que es capaz de alcanzar el hombre en su propia vanidad.
Ya no nos conformamos con tratar de sobresalir, sino que ahora además tenemos que hacerlo de forma que llamar la atención se está convirtiendo en la seña de identidad básica para los que petenden ver su nombre en el Olimpo del Neón.

Los quince minutos de Andy Warhol no bastan. El silogismo de Oscar Wilde, tampoco. Ya no se trata de que hablen de uno aunque sea mal, sino de convertirse en alguien mundialmente reconocible aún a costa- o precisamente por eso- de quedar como un capullo.

¡Oh! Pero-eso, sí- se me olvida una premisa básica: Siempre es por una buena causa, una causa desinteresada, filantrópica, humanitaria, ecológica o una de tantas excusas tan perfectamente altruistas. Nunca es para verse en la tele, claro.
Y algunas veces, desgraciadamente, los planes no salen bien.
No pretendo poner aquí ningún ejemplo, aunque los que me leen podrán recordar un triste suceso acaecido no hace mucho. Porque lo que yo pretendía era denunciar que hasta en el humilde mundo de la vulgar gente de a pie se cometen estupideces por el egoismo absurdo de destacar.
Y lo más triste es que no se dan cuenta de lo patéticos que resultan observados desde la distancia. Que pisar el cuello de los demás para trepar nunca da una estampa gallarda. Y que el onfalocentrismo no interesa más que al pobre imbécil al que le encanta oirse.
Aunque siempre habrá algún pobre idiota aún más infeliz que caiga en su red.


¿Quieres oirla?

2 comentarios:

Ado dijo...

Meñiques ha habido, hay y habrá toda la vida, pra nuestras desgracia...
Reconozco que he tenido que buscar "onfalocentrismo", que no está en el diccionario de la Rae. Un palabro nuevo.:)

Cris dijo...

Pues si, una palabra nueva.
Tienes toda la razón eli. Y como dice ado gente así habrá siempre para nuestra desgracia.
Besos.

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