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jueves, 14 de febrero de 2008

Hijos de un Dios Menor



Nunca la empatía se vuelve tan real como cuando te transformas en protagonista directamente implicado.
Las cosas se ven muy diferentes desde el otro lado de la barrera, y yo puedo dar fe de ello frecuentemente.
Se exacerban los sentimientos de dependencia, de vulnerabilidad, de seguridad... y aceptas que toda tu capacidad de decisión se pone a prueba.

El conflicto llega cuándo, como observadora, comprendes que no siempre las decisiones se toman con el mejor fin. No hablo de nada claramente ilegal, ni siquiera inmoral. Pero creo que éticamente se vulneran muchas razones. Que los que poseen la información nunca son imparciales, que las elecciones se dirigen sutilmente, que la ignorancia se suple con lo que se desea oir.

Y cada vez, más a menudo, me encuentro enfrentada a ese pequeño Olimpo. Y cada vez tengo más claro lo que quiero para mí y para los míos. Y ya he tomado la decisión.
¡Suerte, nena! La necesitarás.

3 comentarios:

Ado dijo...

Pues eso. ¡Animo! nena que tu vales.

Cristina dijo...

Pues sí, tu vales mucho, eli. Ánimo!!! Muchos besos.

Lal dijo...

Pues adelante, cueste lo que cueste. No hay nada más importante que hacer lo que uno siente.

Compañeros de viaje